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Curioso que El Vaticano ni se haya dado cuenta de que este “obispo” llegó a la reunión. Por su puesto, no es un obispo.
Iba vestido de manera bastante extraña, llevaba una casulla demasiado corta, un sombrero extraño, zapatillas de deporte de color negro, un anillo de bisutería, una cadena inusual con un crucifijo y en lugar del fajín, un pañuelo violeta, según ha detallado el diario italiano ‘La Stampa’.
El intruso, que se presentó como obispo, llamó la atención en la plaza situada delante del Aula Nueva del Sínodo, lugar de reunión de los cardenales, donde ha conseguido saludar a algún cardenal